Venancio fue el mayor, y el más revoltoso, de cuatro hermanos.
Su padre era cocinero en un trasatlántico que surcaba el
Atlántico en dirección a América, por lo que sus ausencias
eran largas dejando a su madre, que regentaba un taller de
modista, al cargo de sus cuatro hijos. Venancito, como le
llamaba su padre, aprovechaba la ausencia de la figura paterna
para dejar salir su lado travieso haciendo novillos de vez en
cuando en la escuela. No importó demasiado ese poco interés
por el colegio, con el paso de los años se volvió una persona
muy interesada en la lectura, por lo que los libros fueron sus
nuevos e improvisados maestros.
Precisamente durante la niñez descubrió un juego que le
apasionó: no les causará sorpresa saber que fue el ajedrez. Lo
que tal vez Venancio no sospechaba en ese momento era que ese juego se convertiría en una pasión
para toda la vida; pero sobre todo lo que no podía pasar por su imaginación
es que en un futuro desarrollaría una larga carrera deportiva en el
tablero en la que cosecharía
un buen número de triunfos, títulos y satisfacciones.
Venancio Carro apareció en la escena del ajedrez
coruñés a principios de la década de 1930 y lo hizo
formando parte del Ajedrez Club Coruña, entidad a la que
sería fiel durante más de dos décadas. El Ajedrez Club
Coruña se fundó en septiembre de 1931 y Carro formó
parte de su primera junta directiva como vocal, siendo su
presidente Fernando Vidal. La idea de la junta directiva
era inscribir al club en la Federación gallega de ajedrez
y comenzar a organizar torneos sociales de distintas
categorías; esto último se hizo sólo un mes después:
el primer campeón de 1ª categoría fue Eugenio Rubín
González, mientras el título de 2ª categoría fue a
manos de Venancio
Carro empatado con José Andrés Docampo.

Venancio
Carro en su juventud
Ante la ausencia de torneos, era habitual organizar encuentros
entre ciudades, esto permitía jugar contra rivales diferentes y
tenía el aliciente de poder conocer otras ciudades y hacer algo
de turismo. Por ejemplo, el 4
de junio de 1933 un equipo de La Coruña se desplazó a Ferrol
para enfrentarse a la Peña Ferrolana de Ajedrez. Por los
ferrolanos formaron, entre otros, José Liste, Elías Zbarsky,
Aldereguía,
Ángel Martínez, Riobó, José Alonso Leira, Ramón Fernández
Hermida y Lugrís, por los coruñeses Moreno, Venancio Carro,
Ogea, Fermín Gutiérrez de Soto, Eugenio Rubín y José
González March. Venancio Carro pagó su inexperiencia y perdió
su partida, aunque el equipo de La Coruña obtuvo un holgado
triunfo: 5,5-10,5 (una partida finalizó en tablas, 10
victorias para La Coruña y 5 para Ferrol).
Otra competición que alcanzó gran importancia en aquellos
días fue la Copa
Algar, un torneo por equipos disputado en La Coruña que reunía
a un gran número de participantes a pesar de los pocos clubes que
existían por aquel entonces. Se conocen los resultados de la
edición de 1935, la cual fue ganada por el Ajedrez Club Coruña
(del que formaba parte Venancio Carro): Copa
Algar 1935.
Rápida
escalada a la cima del ajedrez gallego

Venancio
Carro recibiendo un trofeo (torneo desconocido)
Venancio Carro no tardó demasiado en afianzarse dentro del
ajedrez gallego, en sólo cuatro años logró ser subcampeón de
Galicia y estuvo muy cerca de haberse apoderado del título:
Fermín Gutiérrez de Soto era el campeón gallego desde 1931, y en
1934 volvió a poner su título en juego, organizándose un
torneo para designar el aspirante a su corona. En dicho torneo triunfó Carro
tras imponerse a los jugadores más destacados de
cada provincia gallega, por lo que obtuvo el derecho a disputar
un match por el título. La final no tuvo un dominador claro, Carro comenzó como un
ciclón apuntándose las dos primeras partidas, pero Gutiérrez
de Soto logró igualar el marcador justo en el ecuador del match
(2,5-2,5). Carro se puso de nuevo por delante gracias a su
triunfo en la 7ª partida, pero el campeón vigente logró
igualar en la novena, por lo que el título se decidió en la
última partida en un todo o nada... que en este caso fue nada
para Carro, que se tuvo que conformar con el subcampeonato. Ese
año Carro se desquitó logrando el triunfo en el social del Ajedrez
Club Coruña, empatado con José Andrés Docampo; en la clasificación
les siguieron Seijo, Manuel Carro, Dopico y
Landín. Sus vecinos del Sporting Club también organizaron su
social, que fue ganado por Gutiérrez de Soto con 8,5 de 10, con
J. Fernández y Patiño a continuación con 8 puntos.
El estallido de la guerra civil española dio al traste con los
esfuerzos que se estaban realizando por desarrollar y popularizar el ajedrez, entrando en
un periodo de estancamiento que duró varios años. Venancio
Carro participó en la contienda, viviendo la experiencia más
dura de su vida... tuvo la fortuna de encontrarse entre los
supervivientes.

Entrega
de premios (torneo desconocido). Venancio Carro es el 3º por la
izquierda, de pie
Tras la guerra, Carro se vio inmerso en una trayectoria
brillante pero inconclusa:
peleó con determinación por conseguir su primer
título gallego, pero éste se resistió de forma obstinada teniendo
que conformarse con segundos y terceros puestos en dura pugna
con los talentosos José Alonso Leira y Rodrigo Rodríguez. El triunfo
pudo haber llegado en la edición de 1947, Carro finalizó en
segunda posición pero empatado a puntos con el ganador, José
Alonso Leira... sin embargo, las bases estipulaban que en caso
de empate el campeón vigente retendría el título, norma
carente de sentido ya que la misma se solía aplicar en
encuentros individuales, nunca en torneos. Alonso
retuvo su título y Carro vio como la década de los 40
discurría ante sus ojos sin lograr su gran objetivo.
Fuera del campeonato gallego Carro logró distintos éxitos,
como sus victorias en el social del Ajedrez Club Coruña en 1941 (con 6 puntos en
6 partidas, seguido de López Sancho con 4,5) y en 1945 (seguido
de su hermano Manuel). Aunque su triunfo más sobresaliente se
dio en la Copa de la Coruña (1949): 1-Venancio
Carro 10, 2-Juan Robles 9,5,
3-Isolino Álvarez, 4-Torres,
5-Gea, 6-Díaz,
7-Mirás, 8-Ares,
9-Bouzas, 10-Manchón,
11-Rodríguez y 12-Galbán.
No todo fueron muescas en el revólver, en alguna ocasión, muy
pocas en realidad, Carro no rindió como de él se esperaba,
como ocurrió en el importante torneo
de verano de La Coruña 1946.
Cambio
de década, misma tónica

Tramoyeres
vs Venancio Carro, Cto. de España sf 1950
Desde "tiempos remotos" el ajedrez se vivía en cafés, lugares de reunión, tertulia
y partidas. Venancio Carro solía acudir al café Oriental,
local muy conocido en la ciudad situado en los bajos de un
edificio en el que también se ubicaba el hotel Palace, donde
solía jugar partidas con Gutiérrez de Soto. Otras tardes Carro
también acudía al Café Galicia y al Circo de Artesanos, ya que
por fortuna para el aficionado al ajedrez había distintos
puntos de reunión en la ciudad. Una escena se repetía cada tarde: los ajedrecistas combatían en el tablero mientras sus esposas, pacientes esposas, esperaban a que sus maridos acabasen su partida tomándose un café.
La entrada de los años 50 sentó bien a nuestro protagonista:
un nuevo subcampeonato gallego le dio plaza para las semifinales
del campeonato de España, donde tuvo una brillante actuación
en un grupo complicado en el que compitió con ajedrecistas
contrastados como Tramoyeres, Saborido o Sanz Aguado. La
presión no le afectó y consiguió finalizar en segunda
posición empatado con el
primer clasificado, Ramón Tramoyeres, lo que le dio plaza para
la final. Este destacado éxito estuvo cimentado, sobre todo, en su
importante victoria en la penúltima ronda ante el complicadísimo
Rafael Saborido: Semifinales del campeonato de España
1950.
Carro no desentonó en la que sería su única final del
campeonato nacional, aunque en un principio se vio sobrepasado
por la presión de competir ante las primeras figuras del
ajedrez nacional: en la primera vuelta sólo consiguió unas
tablas en las 6 partidas disputadas. Sin embargo, demostró una
gran personalidad al conseguir levantarse y firmar una gran
segunda vuelta con tres victorias, dos tablas y sólo una
derrota, lo que le sirvió para conseguir un meritorio cuarto puesto
superando a Fuentes, Tramoyeres y Frías, pero lejos de los tres
primeros clasificados Pomar, Medina y Torán: Campeonato
de España 1950.
Coincidiendo con su buen estado de forma, ese año (el 16 de
marzo) dio su
sesión de simultáneas más multitudinaria: ante 20 rivales en
la Reunión de Artesanos de La Coruña con un resultado de +17
=1 -2. Antes solía dar sesiones ante 10
rivales y posteriormente siempre lo hizo ante un número
similar, como máximo ante una docena de ajedrecistas.

Simultáneas
dadas por Venancio Carro, Círculo de Artesanos de La Coruña,
probablemente años 60
Cuando en La Coruña se decidió organizar un torneo
internacional en 1951, único que se jugó y se jugaría en la ciudad
durante décadas, no existieron dudas a la hora de invitar a
Venancio Carro. El proyecto fue interesante, se contó con
jugadores gallegos de distintas procedencias -Manuel Freyre
(Santiago), José Alonso Leira (Ferrol), Juan Robles y Venancio
Carro (La Coruña)- y con dos maestros nacionales -Arturo Pomar,
lo que siempre daba un gran cartel, y Pablo Morán-. Y lo más
importante, se consiguió la presencia de tres maestros
extranjeros de contrastado nivel: Nicolas Rossolimo (un temible
táctico), Hermann Pilnik y Constant Orbaan. El torneo fue
ganado por Rossolimo, que continuaba con su buena racha en su
paso por España, seguido de un sorprendente Pomar que no firmó
ni un sólo empate en toda la competición. Venancio Carro
obtuvo un gran resultado: fue cuarto tras vencer a los tres
jugadores gallegos y a Morán, aunque la actuación más
llamativa fue la de Juan Robles, que no fue derrotado por
ninguno de los maestros extranjeros (venció a Orbaan y entabló
con Rosolimo y Pilnik): Torneo
internacional de La Coruña 1951. Esta fue la
única participación de Carro en un torneo de carácter
internacional en toda su carrera: limitado por sus obligaciones
laborales,
ni siquiera participó nunca en un torneo nacional fuera de los
campeonatos de España.
El 8 de marzo de 1955 fue homenajeado en el Día del ajedrecista
gallego, para lo cual se organizó una comida a la que asistieron multitud
de ajedrecistas de la región. El Día del ajedrecista se
organizaba una vez al año con la idea de homenajear a los
ajedrecistas gallegos más destacados, en cada edición cambiaba el
nombre del homenajeado, el cual no se podía repetir.

Venancio
Carro (dcha) vs Miquel Farré, Cto. de España sf 1958
Al igual que en la década de 1940, Carro logró diversos éxitos en los
años 50. Por fortuna, en La Coruña existía un ambiente
ajedrecístico sano, con varias competiciones anuales como el
trofeo de Navidad o el campeonato de la ciudad, donde los
jugadores podían competir fuera de los eventos oficiales. Carro
fue el vencedor del Trofeo
de Navidad de 1950, situación que ya había
vivido en la
edición de 1948 (que fue la primera) y que repitió en 1957
y 1970 (en el palmarés del torneo figuran nombres ilustres como
Fernando Prada, Juan Robles, Domingo Merino o Juan Antonio
Sardina). También fue protagonista del I Campeonato de La
Coruña, aunque el triunfo se le escurrió entre los dedos en el
último momento: consiguió llegar a la última ronda situado en
lo más alto de la clasificación, pero empatado con Roberto
Torres, y ambos debían enfrentarse en la última partida... la victoria cayó
del lado de Torres tras una tensa lucha llena de alternativas que se prolongó durante
8 horas: I
Campeonato de La Coruña 1956. Decepcionado
por esta ajustada derrota, jugó su siguiente torneo, la fase previa del
Trofeo de Navidad, con una energía incontenible,
consiguiendo el primer puesto de su grupo con holgura, lo
que le convertía en el principal favorito. Sin
embargo, en la final poco pudo hacer ante el emergente
Fernando Prada Rubín, cuyo camino en el ajedrez estaba comenzando y que
en pocos años se transformaría en una senda brillante
que le convertiría en uno de los mejores jugadores
gallegos: Trofeo
de Navidad 1956.

Entrega
de premios del torneo de La Coruña 1949. Carro es el primero
por la izquierda en la parte de abajo
A pesar de estos buenos resultados, en aquellos años no consiguió un idilio completo con el campeonato
gallego: Carro siguió teniendo buenas
actuaciones, sumando subcampeonatos regionales (1950, 1951, 1956), pero el triunfo no terminaba de
llegar. Finalmente, todo cambió el 1 de junio de 1957, a 160 km de su
hogar, en Monforte de Lemos (Lugo), cuando por fin logró el ansiado título de
campeón gallego que tanto se había resistido. Carro ya tenía
45 años, pero demostró que con trabajo y talento ese número
carecía de importancia. El triunfo no fue sencillo y por
momentos pareció que Carro volvería a quedarse muy cerca de su
objetivo, pero sin conseguirlo: se llegó a la última ronda con triple empate en
cabeza (Carro, Torres y Prada); Prada cedió en la última
partida, pero no así Carro y Torres que finalizaron empatados y
tuvieron que jugar un
match de desempate mes y medio después. El encuentro, jugado a
dos partidas, también tuvo lugar en Monforte de Lemos y Carro
logro triunfar por
1,5-0,5 tras una enconada lucha: Campeonato de Galicia
1957. Al fin, 23 años después de su primera
participación en el campeonato absoluto, Carro ascendía a lo
más alto del ajedrez gallego.
Al igual que la mayoría de ajedrecistas de aquella
época, Carro tuvo una trayectoria discontinua, con años en los que
se alejaba por completo del ajedrez de competición por motivos familiares o
laborales. Esto le ocurrió en varias ocasiones en los años 50
y, sobre todo, en los 60, tiempos en los que prácticamente sólo
participó en
competiciones por equipos. Venancio Carro trabajó como
primer Administrador de RNE en La Coruña, siendo tal vez el
más antiguo a nivel nacional en ese puesto, y siempre fue una
persona volcada en su familia; tuvo cuatro hijos, los cuales le
recuerdan como un buen padre... el ajedrez fue una pasión para
él, sí, pero siempre situado en el plano que le correspondía.
Siempre
en la cresta de la ola

Coto
vs Venancio Carro (izda), Open de La Coruña (años 70)
Los años iban pasando, los jugadores iban cambiando, pero
Venancio Carro siempre aparecía en la parte alta de los torneos
gallegos. Realmente fue un extraño caso de longevidad deportiva
que se prolongó durante más de 40 años, ya que los éxitos
siguieron llegando en los años 70 cuando Carro se encontraba
cerca de la jubilación: venció en los dos únicos campeonatos
gallegos en que participó durante esa década: 1970
y 1972,
y lo hizo superando al talentoso Domingo Merino en ambos. Por
supuesto, tampoco faltó a la XXV edición del campeonato de La
Coruña, torneo que contó con los jugadores más destacados de
la ciudad: al igual que 25 años atrás en la primera edición,
Carro finalizó en segundo lugar, teniendo una actuación
sobresaliente (sin perder una sola partida y logrando 9 puntos en
11 partidas) a sus casi 60 años: XXV
Campeonato de La Coruña 1971.
Su trayectoria en el campeonato gallego es realmente llamativa y
difícil de conseguir, por lo que merece un pequeño resumen:
|
Venancio
Carro Amil en el Campeonato absoluto de Galicia
|
1934
2º |
1935
3º |
1942
2º |
1943
2º |
1944
3º |
|
1945
3º |
1947
2º |
1950
2º |
1951
2º |
1953
4º |
|
1956
2º |
1957
1º |
1958
3º |
1970
1º |
1972
1º |
|
Venancio Carro y los jugadores gallegos encontraron una vía de
escape que les permitió competir lejos de su tierra: el
campeonato de España por equipos. En 1965 se fundó la
sección de ajedrez del Deportivo de La Coruña y el
proyecto no se hizo a la ligera, ya que se fichó a los
mejores jugadores gallegos: Fernando Prada, Domingo
Merino, Nicolás Santos Insúa y el propio Venancio Carro, a los
que en 1966 se sumó un jugador de talla internacional como
Jesús María Díez del Corral (aprovechando que vivió un año en la ciudad por motivos
laborales). Los gallegos demostraron, una vez más, que eran ajedrecistas competitivos
y consiguieron afianzarse en la primera división del
campeonato nacional. En
1968 alcanzaron su mejor resultado al finalizar en una
meritoria tercera posición, sólo por
detrás de los todopoderosos Schweppes (Madrid) y Español
(Barcelona);
ese año Venancio Carro fue medalla de oro en el tercer tablero,
con una actuación sensacional (8,5 de 10) labrada a base
de victorias
ante jugadores contrastados como Eduardo Franco, José
María Bas, Juan Rafael Betancort, Agustín Ingelmo o
Pedro Puig Pulido. El Deportivo de La Coruña se mantuvo en
primera división la mayor parte de aquellos años, aunque en
1976
descendió y no volvió a recuperar el paso,
desapareciendo de la escena nacional a partir de 1977 sin que ningún
otro club gallego recogiese el testigo. Carro permaneció
en el equipo todos esos años, siempre junto a Domingo
Merino y Fernando Prada. Esta fue su trayectoria mientras
estuvo enrolado en el Deportivo de La Coruña:
|
AÑO
|
COMPETICIÓN
|
EQUIPO
|
CARRO |
|
1966
|
Cto. de España 1ª división
|
Deportivo
de LC 5º de 12
|
Reserva:
4/8
|
|
1967
|
Cto. de España 1ª división
|
Deportivo
de LC 9º de 12
|
2º
tablero: 4/10
|
|
1968
|
Cto. de España 1ª división |
Deportivo
de LC 3º de 12 |
3er
tablero: 8,5/10 |
|
1969
|
Cto. de España 1ª división
|
Deportivo
de LC 7º de 12
|
4º
tablero: 2/5
|
|
1971
|
Cto. de España 1ª división
|
Deportivo
de LC 5º de 12
|
3er
tablero
|
|
1974
|
Cto. de España 2ª división
|
Deportivo
de LC 2º de 10
|
4º
tablero
|
|
1975
|
Cto. de España 1ª división
|
Deportivo
de LC 8º de 10
|
3er
tablero: 3/6
|
|
1976
|
Cto. de España 1ª división
|
Deportivo
de LC 9º de 10
|
1er
tablero: 4'5/9
|
|
1977
|
Cto. de España 2ª división
|
Deportivo
de LC 8º de 10
|
2º
tablero
|

Deportivo
de La Coruña, Cto. de España por equipos 2ª división 1974
De
izda. a dcha.: Venancio Carro, Nicolás Santos, Emiliano Prada,
Fernando Prada y Domingo Merino
En todo artículo biográfico siempre llega el momento de
hacerse una pregunta: ¿Cómo era frente al tablero? El estilo de juego
de Venancio Carro puede catalogarse, con ciertas reservas, como
posicional: buen conocedor de la teoría le gustaba moverse por
aguas tranquilas, siendo un jugador de recursos cuando estaba en
posición inferior, lo que le permitía salvar medios puntos muy importantes. Pero
esa era sólo una cara de la moneda, ya que a nuestro
protagonista no le temblaba el
pulso a la hora de meterse en partidas tácticas que él mismo
buscaba, jugando de una forma enérgica que podía barrer las
defensas del rey rival al menor despiste. De este modo, Carro, que también era
un brillante finalista, podía jugar partidas de cualquier tipo
acomodándose al rival y a la situación. Veamos algunas bonitas
luchas tácticas en las que Carro fue protagonista:

Venancio
Carro en el Campeonato de España por equipos, Sevilla 1969
Tras haber competido en cuatro décadas diferentes, Carro se
enfrentó a los ajedrecistas gallegos más destacados de cada
época, en ocasiones les derrotó y en otras fue derrotado, pero
durante ese largo periodo siempre se mantuvo en la cresta de la
ola. En una entrevista situó a Fermín Gutiérrez de Soto y a
José Alonso Leira como sus rivales más duros, aunque yo me
atrevería a añadir a Fernando Prada Rubín a esa lista...
conozcamos a continuación la figura de estos tres ajedrecistas,
sin duda tres pilares muy importantes de la historia del ajedrez
gallego:
Sobre la trayectoria de Venancio Carro, como ocurre con las
trayectorias de muchos ajedrecistas españoles, sobrevuela la
duda de hasta dónde podría haber llegado si hubiese podido
competir de forma más regular y constante. Pero la vida
conduce a cada persona por un camino y por él debe transitar. A pesar de pasar largas temporadas sin poder competir, Carro siempre
mantuvo el ajedrez a su lado: en aquellos días "de
retiro" acudía todas
las tardes al Casino de La Coruña para jugar unas partidas y
ver a sus amistades, como Dionisio Dopico (gran aficionado al
ajedrez, era socio de todas las entidades de La Coruña y
fanático de la resolución de problemas y estudios artísticos,
participando en concursos con frecuencia. Fue campeón gallego
en 1952), los hermanos Prada,
Domingo Merino o Aperribay. Allí aprendían los más jóvenes,
que escuchaban con ojos ávidos las historias que los veteranos
contaban mientras esperaban su turno para jugar unas partidas.
| Ver
Ficha de Venancio Carro Amil |
 |
| Descargar
38 partidas de Venancio Carro Amil |
 |
| Ver
más fotografías de Venancio Carro Amil |
 |
|
En su vida fuera del ajedrez destacaban dos grandes pasiones: la lectura y la música clásica;
disponía de una gran biblioteca en casa y por las tardes nunca
faltaba un rato de lectura sentado en su sofá de orejeras
mientras escuchaba R-3. Sus hijos también se acostumbraron a
verle leyendo revistas de ajedrez en otros idiomas, como
L'Italia Scacchistica, para lo cual usaba un diccionario de
italiano, reproduciendo las partidas que los maestros
italianos habían disputado en tierras tan lejanas.

Venancio
Carro disfrutando del ajedrez en su hogar
De este modo fueron discurriendo los años, las fuerzas ya no
eran las mismas y el nombre de Venancio Carro Amil desapareció
de los campeonatos absolutos gallegos, aunque no lo hizo del
todo, ya que siguió compitiendo en algún torneo abierto de los
que tanto empezaban a proliferar en España. A los 69 años
llegó el turno de la jubilación, aunque todavía siguió
participando en torneos de veteranos, como las competiciones de jubilados de RNE, donde
siempre lograba el primer puesto.
Sus últimos años discurrieron en calma, como el río de
caudal generoso que se desplaza satisfecho, con el lento devenir de una vida ya vivida, rodeado de su familia... y con el ajedrez todavía presente, aunque de una forma diferente: jugado a través de
un ordenador ante rivales de cualquier parte del mundo, un ajedrez un tanto extraño para él, muy diferente al que conocía, tan distante como podría ser un viaje a la luna,
un ajedrez en silencio ante una pantalla, frío, con sensaciones
tan distintas a las que recordaba. Había que acomodarse a
los nuevos tiempos. Venancio Carro jugó al ajedrez hasta los 94
años, hasta que su salud se lo permitió, sin duda una pasión
más que duradera... y una larga vida que se fue apagando
durante el otoño de 2007, hasta llegar a su punto final el 23
de octubre. Sirvan estas líneas como homenaje a un ajedrecista
que amó el ajedrez y lo mantuvo siempre a su lado: aquí tiene
su rincón reservado, lugar por el que puede pasar todo aquel que le
quiera recordar.
Javier
Cordero Fernández
(25
Noviembre 2023)