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Un ajedrecista de corazón: Venancio Carro Amil

( Autor: © Javier Cordero Fernández )

         El ser humano puede escoger diversas aficiones a lo largo de una vida, cada cual opta por su propio camino para disfrutar a su manera de su experiencia vital. Sin embargo, pocas actividades consiguen levantar una pasión tan fuerte como lo hace el ajedrez, que en ocasiones acompaña al que lo practica durante toda una vida. Venancio Carro Amil fue un ajedrecista de corazón y el ajedrez estuvo a su lado prácticamente hasta sus últimos días.

         Venancio Carro Amil nació el 16 de agosto de 1911, en La Coruña. Falleció en su ciudad natal el 23 de octubre de 2007.

         La Coruña, la ciudad de los mil nombres, fue su tierra, su hábitat, allí vivió durante toda su existencia y allí disfrutó de sus mejores momentos ante un tablero de ajedrez. Y también allí, en el Balcón del Atlántico, disfrutó de una niñez tranquila aprovechando al máximo las tardes de playa junto a sus amigos, entre risas y travesuras. La pandilla de Venancio solía acudir a la playa del Parrote, lugar, situado en la parte antigua de la ciudad junto al puerto, que dejó de ser playa en los años 40 para pasar a ser hotel y sala de fiestas, una de esas atrocidades urbanísticas a las que eran y son tan aficionados algunos políticos. Pero antes de que eso ocurriera, en esa playa encontró algo más que juegos juveniles: cuando su niñez sólo era un recuerdo, allí conoció al que fue el amor de su vida, Joaquina, con la que se casaría sin importar la diferencia de edad (Venancio era 13 años mayor) y formaría su familia.

Antigua playa del Parrote, La Coruña

        Venancio fue el mayor, y el más revoltoso, de cuatro hermanos. Su padre era cocinero en un trasatlántico que surcaba el Atlántico en dirección a América, por lo que sus ausencias eran largas dejando a su madre, que regentaba un taller de modista, al cargo de sus cuatro hijos. Venancito, como le llamaba su padre, aprovechaba la ausencia de la figura paterna para dejar salir su lado travieso haciendo novillos de vez en cuando en la escuela. No importó demasiado ese poco interés por el colegio, con el paso de los años se volvió una persona muy interesada en la lectura, por lo que los libros fueron sus nuevos e improvisados maestros.

        Precisamente durante la niñez descubrió un juego que le apasionó: no les causará sorpresa saber que fue el ajedrez. Lo que tal vez Venancio no sospechaba en ese momento era que ese juego se convertiría en una pasión para toda la vida; pero sobre todo lo que no podía pasar por su imaginación es que en un futuro desarrollaría una larga carrera deportiva en el tablero en la que cosecharía un buen número de triunfos, títulos y satisfacciones.

        Venancio Carro apareció en la escena del ajedrez coruñés a principios de la década de 1930 y lo hizo formando parte del Ajedrez Club Coruña, entidad a la que sería fiel durante más de dos décadas. El Ajedrez Club Coruña se fundó en septiembre de 1931 y Carro formó parte de su primera junta directiva como vocal, siendo su presidente Fernando Vidal. La idea de la junta directiva era inscribir al club en la Federación gallega de ajedrez y comenzar a organizar torneos sociales de distintas categorías; esto último se hizo sólo un mes después: el primer campeón de 1ª categoría fue Eugenio Rubín González, mientras el título de 2ª categoría fue a manos de Venancio Carro empatado con José Andrés Docampo.

Venancio Carro en su juventud

        Ante la ausencia de torneos, era habitual organizar encuentros entre ciudades, esto permitía jugar contra rivales diferentes y tenía el aliciente de poder conocer otras ciudades y hacer algo de turismo. Por ejemplo, el 4 de junio de 1933 un equipo de La Coruña se desplazó a Ferrol para enfrentarse a la Peña Ferrolana de Ajedrez. Por los ferrolanos formaron, entre otros, José Liste, Elías Zbarsky, Aldereguía, Ángel Martínez, Riobó, José Alonso Leira, Ramón Fernández Hermida y Lugrís, por los coruñeses Moreno, Venancio Carro, Ogea, Fermín Gutiérrez de Soto, Eugenio Rubín y José González March. Venancio Carro pagó su inexperiencia y perdió su partida, aunque el equipo de La Coruña obtuvo un holgado triunfo: 5,5-10,5 (una partida finalizó en tablas, 10 victorias para La Coruña y 5 para Ferrol).

        Otra competición que alcanzó gran importancia en aquellos días fue la Copa Algar, un torneo por equipos disputado en La Coruña que reunía a un gran número de participantes a pesar de los pocos clubes que existían por aquel entonces. Se conocen los resultados de la edición de 1935, la cual fue ganada por el Ajedrez Club Coruña (del que formaba parte Venancio Carro): Copa Algar 1935.

Rápida escalada a la cima del ajedrez gallego

Venancio Carro recibiendo un trofeo (torneo desconocido)

         Venancio Carro no tardó demasiado en afianzarse dentro del ajedrez gallego, en sólo cuatro años logró ser subcampeón de Galicia y estuvo muy cerca de haberse apoderado del título: Fermín Gutiérrez de Soto era el campeón gallego desde 1931, y en 1934 volvió a poner su título en juego, organizándose un torneo para designar el aspirante a su corona. En dicho torneo triunfó Carro tras imponerse a los jugadores más destacados de cada provincia gallega, por lo que obtuvo el derecho a disputar un match por el título. La final no tuvo un dominador claro, Carro comenzó como un ciclón apuntándose las dos primeras partidas, pero Gutiérrez de Soto logró igualar el marcador justo en el ecuador del match (2,5-2,5). Carro se puso de nuevo por delante gracias a su triunfo en la 7ª partida, pero el campeón vigente logró igualar en la novena, por lo que el título se decidió en la última partida en un todo o nada... que en este caso fue nada para Carro, que se tuvo que conformar con el subcampeonato. Ese año Carro se desquitó logrando el triunfo en el social del Ajedrez Club Coruña, empatado con José Andrés Docampo; en la clasificación les siguieron Seijo, Manuel Carro, Dopico y Landín. Sus vecinos del Sporting Club también organizaron su social, que fue ganado por Gutiérrez de Soto con 8,5 de 10, con J. Fernández y Patiño a continuación con 8 puntos.

          El estallido de la guerra civil española dio al traste con los esfuerzos que se estaban realizando por desarrollar y popularizar el ajedrez, entrando en un periodo de estancamiento que duró varios años. Venancio Carro participó en la contienda, viviendo la experiencia más dura de su vida... tuvo la fortuna de encontrarse entre los supervivientes.

Entrega de premios (torneo desconocido). Venancio Carro es el 3º por la izquierda, de pie

         Tras la guerra, Carro se vio inmerso en una trayectoria brillante pero inconclusa: peleó con determinación por conseguir su primer título gallego, pero éste se resistió de forma obstinada teniendo que conformarse con segundos y terceros puestos en dura pugna con los talentosos José Alonso Leira y Rodrigo Rodríguez. El triunfo pudo haber llegado en la edición de 1947, Carro finalizó en segunda posición pero empatado a puntos con el ganador, José Alonso Leira... sin embargo, las bases estipulaban que en caso de empate el campeón vigente retendría el título, norma carente de sentido ya que la misma se solía aplicar en encuentros individuales, nunca en torneos. Alonso retuvo su título y Carro vio como la década de los 40 discurría ante sus ojos sin lograr su gran objetivo.

         Fuera del campeonato gallego Carro logró distintos éxitos, como sus victorias en el social del Ajedrez Club Coruña en 1941 (con 6 puntos en 6 partidas, seguido de López Sancho con 4,5) y en 1945 (seguido de su hermano Manuel). Aunque su triunfo más sobresaliente se dio en la Copa de la Coruña (1949): 1-Venancio Carro 10, 2-Juan Robles 9,5, 3-Isolino Álvarez, 4-Torres, 5-Gea, 6-Díaz, 7-Mirás, 8-Ares, 9-Bouzas, 10-Manchón, 11-Rodríguez y 12-Galbán. No todo fueron muescas en el revólver, en alguna ocasión, muy pocas en realidad, Carro no rindió como de él se esperaba, como ocurrió en el importante torneo de verano de La Coruña 1946.

Cambio de década, misma tónica

Tramoyeres vs Venancio Carro, Cto. de España sf 1950

         Desde "tiempos remotos" el ajedrez se vivía en cafés, lugares de reunión, tertulia y partidas. Venancio Carro solía acudir al café Oriental, local muy conocido en la ciudad situado en los bajos de un edificio en el que también se ubicaba el hotel Palace, donde solía jugar partidas con Gutiérrez de Soto. Otras tardes Carro también acudía al Café Galicia y al Circo de Artesanos, ya que por fortuna para el aficionado al ajedrez había distintos puntos de reunión en la ciudad. Una escena se repetía cada tarde: los ajedrecistas combatían en el tablero mientras sus esposas, pacientes esposas, esperaban a que sus maridos acabasen su partida tomándose un café.

         La entrada de los años 50 sentó bien a nuestro protagonista: un nuevo subcampeonato gallego le dio plaza para las semifinales del campeonato de España, donde tuvo una brillante actuación en un grupo complicado en el que compitió con ajedrecistas contrastados como Tramoyeres, Saborido o Sanz Aguado. La presión no le afectó y consiguió finalizar en segunda posición empatado con el primer clasificado, Ramón Tramoyeres, lo que le dio plaza para la final. Este destacado éxito estuvo cimentado, sobre todo, en su importante victoria en la penúltima ronda ante el complicadísimo Rafael Saborido: Semifinales del campeonato de España 1950. Carro no desentonó en la que sería su única final del campeonato nacional, aunque en un principio se vio sobrepasado por la presión de competir ante las primeras figuras del ajedrez nacional: en la primera vuelta sólo consiguió unas tablas en las 6 partidas disputadas. Sin embargo, demostró una gran personalidad al conseguir levantarse y firmar una gran segunda vuelta con tres victorias, dos tablas y sólo una derrota, lo que le sirvió para conseguir un meritorio cuarto puesto superando a Fuentes, Tramoyeres y Frías, pero lejos de los tres primeros clasificados Pomar, Medina y Torán: Campeonato de España 1950.

         Coincidiendo con su buen estado de forma, ese año (el 16 de marzo) dio su sesión de simultáneas más multitudinaria: ante 20 rivales en la Reunión de Artesanos de La Coruña con un resultado de +17 =1 -2. Antes solía dar sesiones ante 10 rivales y posteriormente siempre lo hizo ante un número similar, como máximo ante una docena de ajedrecistas.

Simultáneas dadas por Venancio Carro, Círculo de Artesanos de La Coruña, probablemente años 60

         Cuando en La Coruña se decidió organizar un torneo internacional en 1951, único que se jugó y se jugaría en la ciudad durante décadas, no existieron dudas a la hora de invitar a Venancio Carro. El proyecto fue interesante, se contó con jugadores gallegos de distintas procedencias -Manuel Freyre (Santiago), José Alonso Leira (Ferrol), Juan Robles y Venancio Carro (La Coruña)- y con dos maestros nacionales -Arturo Pomar, lo que siempre daba un gran cartel, y Pablo Morán-. Y lo más importante, se consiguió la presencia de tres maestros extranjeros de contrastado nivel: Nicolas Rossolimo (un temible táctico), Hermann Pilnik y Constant Orbaan. El torneo fue ganado por Rossolimo, que continuaba con su buena racha en su paso por España, seguido de un sorprendente Pomar que no firmó ni un sólo empate en toda la competición. Venancio Carro obtuvo un gran resultado: fue cuarto tras vencer a los tres jugadores gallegos y a Morán, aunque la actuación más llamativa fue la de Juan Robles, que no fue derrotado por ninguno de los maestros extranjeros (venció a Orbaan y entabló con Rosolimo y Pilnik): Torneo internacional de La Coruña 1951. Esta fue la única participación de Carro en un torneo de carácter internacional en toda su carrera: limitado por sus obligaciones laborales, ni siquiera participó nunca en un torneo nacional fuera de los campeonatos de España.

         El 8 de marzo de 1955 fue homenajeado en el Día del ajedrecista gallego, para lo cual se organizó una comida a la que asistieron multitud de ajedrecistas de la región. El Día del ajedrecista se organizaba una vez al año con la idea de homenajear a los ajedrecistas gallegos más destacados, en cada edición cambiaba el nombre del homenajeado, el cual no se podía repetir.

Venancio Carro (dcha) vs Miquel Farré, Cto. de España sf 1958

         Al igual que en la década de 1940, Carro logró diversos éxitos en los años 50. Por fortuna, en La Coruña existía un ambiente ajedrecístico sano, con varias competiciones anuales como el trofeo de Navidad o el campeonato de la ciudad, donde los jugadores podían competir fuera de los eventos oficiales. Carro fue el vencedor del Trofeo de Navidad de 1950, situación que ya había vivido en la edición de 1948 (que fue la primera) y que repitió en 1957 y 1970 (en el palmarés del torneo figuran nombres ilustres como Fernando Prada, Juan Robles, Domingo Merino o Juan Antonio Sardina). También fue protagonista del I Campeonato de La Coruña, aunque el triunfo se le escurrió entre los dedos en el último momento: consiguió llegar a la última ronda situado en lo más alto de la clasificación, pero empatado con Roberto Torres, y ambos debían enfrentarse en la última partida... la victoria cayó del lado de Torres tras una tensa lucha llena de alternativas que se prolongó durante 8 horas: I Campeonato de La Coruña 1956. Decepcionado por esta ajustada derrota, jugó su siguiente torneo, la fase previa del Trofeo de Navidad, con una energía incontenible, consiguiendo el primer puesto de su grupo con holgura, lo que le convertía en el principal favorito. Sin embargo, en la final poco pudo hacer ante el emergente Fernando Prada Rubín, cuyo camino en el ajedrez estaba comenzando y que en pocos años se transformaría en una senda brillante que le convertiría en uno de los mejores jugadores gallegos: Trofeo de Navidad 1956.

Entrega de premios del torneo de La Coruña 1949. Carro es el primero por la izquierda en la parte de abajo

         A pesar de estos buenos resultados, en aquellos años no consiguió un idilio completo con el campeonato gallego: Carro siguió teniendo buenas actuaciones, sumando subcampeonatos regionales (1950, 1951, 1956), pero el triunfo no terminaba de llegar. Finalmente, todo cambió el 1 de junio de 1957, a 160 km de su hogar, en Monforte de Lemos (Lugo), cuando por fin logró el ansiado título de campeón gallego que tanto se había resistido. Carro ya tenía 45 años, pero demostró que con trabajo y talento ese número carecía de importancia. El triunfo no fue sencillo y por momentos pareció que Carro volvería a quedarse muy cerca de su objetivo, pero sin conseguirlo: se llegó a la última ronda con triple empate en cabeza (Carro, Torres y Prada); Prada cedió en la última partida, pero no así Carro y Torres que finalizaron empatados y tuvieron que jugar un match de desempate mes y medio después. El encuentro, jugado a dos partidas, también tuvo lugar en Monforte de Lemos y Carro logro triunfar por 1,5-0,5 tras una enconada lucha: Campeonato de Galicia 1957. Al fin, 23 años después de su primera participación en el campeonato absoluto, Carro ascendía a lo más alto del ajedrez gallego. 

          Al igual que la mayoría de ajedrecistas de aquella época, Carro tuvo una trayectoria discontinua, con años en los que se alejaba por completo del ajedrez de competición por motivos familiares o laborales. Esto le ocurrió en varias ocasiones en los años 50 y, sobre todo, en los 60, tiempos en los que prácticamente sólo participó en competiciones por equipos. Venancio Carro trabajó como primer Administrador de RNE en La Coruña, siendo tal vez el más antiguo a nivel nacional en ese puesto, y siempre fue una persona volcada en su familia; tuvo cuatro hijos, los cuales le recuerdan como un buen padre... el ajedrez fue una pasión para él, sí, pero siempre situado en el plano que le correspondía.

Siempre en la cresta de la ola

Coto vs Venancio Carro (izda), Open de La Coruña (años 70)

        Los años iban pasando, los jugadores iban cambiando, pero Venancio Carro siempre aparecía en la parte alta de los torneos gallegos. Realmente fue un extraño caso de longevidad deportiva que se prolongó durante más de 40 años, ya que los éxitos siguieron llegando en los años 70 cuando Carro se encontraba cerca de la jubilación: venció en los dos únicos campeonatos gallegos en que participó durante esa década: 1970 y 1972, y lo hizo superando al talentoso Domingo Merino en ambos. Por supuesto, tampoco faltó a la XXV edición del campeonato de La Coruña, torneo que contó con los jugadores más destacados de la ciudad: al igual que 25 años atrás en la primera edición, Carro finalizó en segundo lugar, teniendo una actuación sobresaliente (sin perder una sola partida y logrando 9 puntos en 11 partidas) a sus casi 60 años: XXV Campeonato de La Coruña 1971.

        Su trayectoria en el campeonato gallego es realmente llamativa y difícil de conseguir, por lo que merece un pequeño resumen:

Venancio Carro Amil en el Campeonato absoluto de Galicia

1934 

1935  3º

1942  2º

1943  2º

1944  3º

1945  3º

1947  2º

1950  2º

1951  2º

1953  4º

1956  2º

1957  1º

1958  3º

1970  1º

1972 

 

         Venancio Carro y los jugadores gallegos encontraron una vía de escape que les permitió competir lejos de su tierra: el campeonato de España por equipos. En 1965 se fundó la sección de ajedrez del Deportivo de La Coruña y el proyecto no se hizo a la ligera, ya que se fichó a los mejores jugadores gallegos: Fernando Prada, Domingo Merino, Nicolás Santos Insúa y el propio Venancio Carro, a los que en 1966 se sumó un jugador de talla internacional como Jesús María Díez del Corral (aprovechando que vivió un año en la ciudad por motivos laborales). Los gallegos demostraron, una vez más, que eran ajedrecistas competitivos y consiguieron afianzarse en la primera división del campeonato nacional. En 1968 alcanzaron su mejor resultado al finalizar en una meritoria tercera posición, sólo por detrás de los todopoderosos Schweppes (Madrid) y Español (Barcelona); ese año Venancio Carro fue medalla de oro en el tercer tablero, con una actuación sensacional (8,5 de 10) labrada a base de victorias ante jugadores contrastados como Eduardo Franco, José María Bas, Juan Rafael Betancort, Agustín Ingelmo o Pedro Puig Pulido. El Deportivo de La Coruña se mantuvo en primera división la mayor parte de aquellos años, aunque en 1976 descendió y no volvió a recuperar el paso, desapareciendo de la escena nacional a partir de 1977 sin que ningún otro club gallego recogiese el testigo. Carro permaneció en el equipo todos esos años, siempre junto a Domingo Merino y Fernando Prada. Esta fue su trayectoria mientras estuvo enrolado en el Deportivo de La Coruña:

AÑO

COMPETICIÓN

 EQUIPO

CARRO

1966

  Cto. de España 1ª división

Deportivo de LC  de 12

Reserva: 4/8

1967

  Cto. de España 1ª división

Deportivo de LC  de 12

2º tablero: 4/10

1968

  Cto. de España 1ª división

Deportivo de LC de 12

3er tablero: 8,5/10

1969

  Cto. de España 1ª división

Deportivo de LC de 12

4º tablero: 2/5

1971

  Cto. de España 1ª división

Deportivo de LC de 12

3er tablero

1974

  Cto. de España 2ª división

Deportivo de LC de 10

4º tablero

1975

  Cto. de España 1ª división

Deportivo de LC de 10

3er tablero: 3/6

1976

  Cto. de España 1ª división

Deportivo de LC  de 10

1er tablero: 4'5/9

1977

  Cto. de España 2ª división

Deportivo de LC  de 10

2º tablero

Deportivo de La Coruña, Cto. de España por equipos 2ª división 1974

De izda. a dcha.: Venancio Carro, Nicolás Santos, Emiliano Prada, Fernando Prada y Domingo Merino

         En todo artículo biográfico siempre llega el momento de hacerse una pregunta: ¿Cómo era frente al tablero? El estilo de juego de Venancio Carro puede catalogarse, con ciertas reservas, como posicional: buen conocedor de la teoría le gustaba moverse por aguas tranquilas, siendo un jugador de recursos cuando estaba en posición inferior, lo que le permitía salvar medios puntos muy importantes. Pero esa era sólo una cara de la moneda, ya que a nuestro protagonista no le temblaba el pulso a la hora de meterse en partidas tácticas que él mismo buscaba, jugando de una forma enérgica que podía barrer las defensas del rey rival al menor despiste. De este modo, Carro, que también era un brillante finalista, podía jugar partidas de cualquier tipo acomodándose al rival y a la situación. Veamos algunas bonitas luchas tácticas en las que Carro fue protagonista:

Venancio Carro en el Campeonato de España por equipos, Sevilla 1969

        Tras haber competido en cuatro décadas diferentes, Carro se enfrentó a los ajedrecistas gallegos más destacados de cada época, en ocasiones les derrotó y en otras fue derrotado, pero durante ese largo periodo siempre se mantuvo en la cresta de la ola. En una entrevista situó a Fermín Gutiérrez de Soto y a José Alonso Leira como sus rivales más duros, aunque yo me atrevería a añadir a Fernando Prada Rubín a esa lista... conozcamos a continuación la figura de estos tres ajedrecistas, sin duda tres pilares muy importantes de la historia del ajedrez gallego:

        Sobre la trayectoria de Venancio Carro, como ocurre con las trayectorias de muchos ajedrecistas españoles, sobrevuela la duda de hasta dónde podría haber llegado si hubiese podido competir de forma más regular y constante. Pero la vida conduce a cada persona por un camino y por él debe transitar. A pesar de pasar largas temporadas sin poder competir, Carro siempre mantuvo el ajedrez a su lado: en aquellos días "de retiro" acudía todas las tardes al Casino de La Coruña para jugar unas partidas y ver a sus amistades, como Dionisio Dopico (gran aficionado al ajedrez, era socio de todas las entidades de La Coruña y fanático de la resolución de problemas y estudios artísticos, participando en concursos con frecuencia. Fue campeón gallego en 1952), los hermanos Prada, Domingo Merino o Aperribay. Allí aprendían los más jóvenes, que escuchaban con ojos ávidos las historias que los veteranos contaban mientras esperaban su turno para jugar unas partidas.

 
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        En su vida fuera del ajedrez destacaban dos grandes pasiones: la lectura y la música clásica; disponía de una gran biblioteca en casa y por las tardes nunca faltaba un rato de lectura sentado en su sofá de orejeras mientras escuchaba R-3. Sus hijos también se acostumbraron a verle leyendo revistas de ajedrez en otros idiomas, como L'Italia Scacchistica, para lo cual usaba un diccionario de italiano, reproduciendo las partidas que los maestros italianos habían disputado en tierras tan lejanas.

Venancio Carro disfrutando del ajedrez en su hogar

         De este modo fueron discurriendo los años, las fuerzas ya no eran las mismas y el nombre de Venancio Carro Amil desapareció de los campeonatos absolutos gallegos, aunque no lo hizo del todo, ya que siguió compitiendo en algún torneo abierto de los que tanto empezaban a proliferar en España. A los 69 años llegó el turno de la jubilación, aunque todavía siguió participando en torneos de veteranos, como las competiciones de jubilados de RNE, donde siempre lograba el primer puesto.

         Sus últimos años discurrieron en calma, como el río de caudal generoso que se desplaza satisfecho, con el lento devenir de una vida ya vivida, rodeado de su familia... y con el ajedrez todavía presente, aunque de una forma diferente: jugado a través de un ordenador ante rivales de cualquier parte del mundo, un ajedrez un tanto extraño para él, muy diferente al que conocía, tan distante como podría ser un viaje a la luna, un ajedrez en silencio ante una pantalla, frío, con sensaciones tan distintas a las que recordaba. Había que acomodarse a los nuevos tiempos. Venancio Carro jugó al ajedrez hasta los 94 años, hasta que su salud se lo permitió, sin duda una pasión más que duradera... y una larga vida que se fue apagando durante el otoño de 2007, hasta llegar a su punto final el 23 de octubre. Sirvan estas líneas como homenaje a un ajedrecista que amó el ajedrez y lo mantuvo siempre a su lado: aquí tiene su rincón reservado, lugar por el que puede pasar todo aquel que le quiera recordar.

Javier Cordero Fernández

(25 Noviembre 2023)

 

 

Un puzzle al que le faltan piezas

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