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El ajedrez en la Cataluña de la Edad Media

( Autor: © Alejandro Melchor )

        Como se sabe desde hace tiempo, la irrupción del ajedrez en la Península - y consecuentemente, y en parte, con posterioridad a toda Europa - fue transmitida por los musulmanes en su conquista de la misma. A partir del siglo XI, las referencias a diversos ajedrecistas andalusíes aparecen en los manuscritos árabes hasta llegar a un cierto esplendor literario entre los siglos XII y XIII; así pues, al menos desde el principio de este siglo XI, el ajedrez es practicado y conocido tanto por musulmanes como cristianos, e incluso judíos.

        La Península ibérica estaba atravesada por la línea divisoria entre dos mundos, el Islam al Sur y el Norte cristiano. Aferrándose en las montañas, una pequeña subdivisión de reinos y condados ( Galicia, Norte de Castilla-León, Asturias, Navarra, comarcas de Sobrarbe y Ribagorza, y « Marcas » de Urgel y Barcelona ) se resiste a los musulmanes, estos dos últimos Condados a menudo con la ayuda de los señores occitanos del Languedoc  francés. Sin embargo, fuera de ratzias e incursiones puntuales a cada lado, esta frontera se mantuvo permeable al comercio, al conocimiento e incluso a las personas. Los académicos y médicos estaban en las escuelas y centros culturales, viajando y difundiendo las ideas. La floreciente comunidad judía tenía vínculos que tejen en las ciudades y varios representantes asumieron altos cargos en las Administraciones; igualmente grupos enteros aceptaban su conversión, pasando de una religión a otra, mezclando ritos y costumbres. Alianzas, a menudo bodas, unían un Conde o señor cristiano a un príncipe moro contra otro Conde, o contra otro príncipe ( el caso del El Cid Campeador es el más conocido ). Como era de esperar, el ajedrez finalmente fue conocido y adoptado en los Reinos septentrionales y alrededor del año 900, el ajedrez irrumpe en la Cristiandad. Los descubrimintos arqueológicos confirman este escenario con las piezas más antiguas encontradas en Europa y a partir de este período ; así, las cuatro piezas del Monasterio leonés de Peñalba de Santiago, las ocho del Monasterio gallego de Celanova ( ambas en la década de 930 ), las tres del riojano San Miguel de la Cogolla ( 1033 ) o el conjunto de la Colegiata de Àger, Lleida, también de mediados del Siglo XI.

        En el caso concreto de Cataluña el juego del ajedrez se introdujo en los períodos de intenso contacto con el Califato de Córdoba, y especialmente a través del que tuvo el Conde Ramón Borrell II de Barcelona ( 927-992 ) y su hermano menor, Ermengol, con el califa Add alRahman III hacia el año 950. A primeros del pasado siglo el historiador Josep Brunet i Bellet apuntó que probablemente en la corte barcelonesa ya se debía conocer el juego en el siglo X,... y seguramente también en el Condado de Urgel...

        En referencia a la implantación del ajedrez en el área pirenaica – y en especial en el Condado de Urgel -, las pruebas de naturaleza física como son las piezas, vienen complementadas por un conjunto de datos tanto o más demostrativos, y es que en los albores del año mil aparecen una serie de documentos de naturaleza testamentaria que convierten a nuestra zona en el más rico yacimiento cristiano-europeo de textos escritos tempranos sobre la implantación del ajedrez. El iniciador de la dinastía privativa de los Urgel, Conde Ermengol I es conocido porque en su testamento se da la primera descripción documental de todo el Occidente donde se cita al ajedrez ( véase el artículo publicado anteriormente ).

        De todo el siglo XI quedan 8 documentos cristianos con alguna referencia al ajedrez, y 6 de ellos proceden de áreas vecinas a Urgel, lo que supone una abrumadora proporción. Lo más importante es además la armonía del protagonismo ajedrecístico con el contexto histórico general de trasvase de conocimientos. El área pirenaica y el cercano Monasterio de Ripoll fueron un activo centro cultural desde tiempos visigóticos, y su importancia creció tras la invasión musulmana, y se convirtió entonces en un foco de intercambio, tanto cultural como comercial. La vía de conexión con Europa que trazan estas líneas es sugerente para imaginar la transmisión del ajedrez. Como podemos observar, la importancia del Condado de Urgel es manifiesta en todo el desarrollo de la evolución del ajedrez, y esto puede demostrarse una vez más por dos últimos detalles:

        - Por un lado, la adopción, casual o no, del escudo ajedrezado en oro y sable - también llamado en heráldica castellana jaquelado o escacado - que bien pudo tener su origen en la trasmisión oral intrafamiliar del episodio de la batalla que en el 1010 libraron los hombres de Ermengol ( y el Conde de Barcelona Ramón Borrell ), ! poco despues de la fecha de su testamento !, contra los bereberes cerca de Medina Azahara, en Andalucía - por cierto, donde el Conde quedó malherido, muriendo al poco tiempo -, y que lo convirtió en el emblema de la casa de Urgel. Aunque aparece también en las armas de otros linajes y otros países, ninguna familia como ella puede aducir una conexión ajedrecística tan antigua y bien documentada.

        A finales del siglo XIX, el investigador Brunet i Bellet se entera de la existencia de unas piezas antiguas custodiadas en la parroquia de Sant Vicenç de Àger - se conocía ya de su existencia a través de un inventario del siglo XVI -, y pasa a su estudio. Actualmente se sabe que dichas piezas corresponden aprox. a mediados del siglo XI ! precisamente en el mismo lugar y espacio de tiempo en el que el Vizcondado de Àger era vasallo del Condado de Urgel, y al cual pertenecía ! ( El investigador Salvador Juanpere aventura la hipótesis de que era uno de los juegos que aparecían inventariados en el documento de Arnau Mir de Tost, ya que era él el Señor feudal en dicha plaza ). En realidad las piezas pertenecían a la vecina Colegiata de Sant Pere de Àger , y han sido exhaustivamente estudiadas en diversos artículos y revistas, e incluso expuestas al público en acontecimientos importantes. Se custodian en el Museo Diocesano de Lleida, y a lo largo de medio siglo desde su descubrimiento sufrieron una tortuosa historia, casi novelesca.

        El estilo de obra es el mismo que otras piezas islámicas de cristal que quedan repartidas en Europa. Se conservan 19 de ellas, y las otras restantes - 13 - bien podrían ser unas que a principios del siglo XX poseía una acaudalada condesa parisina, y que presumiblemente se expusieron en la introducción del Metropolitan Museum de Nueva York en 1968, o bien unas pocas que todavía se muestran en el Museo Nacional de Kuwait, ya que son idénticas en estilo a las de Àger.

        Las piezas se adscriben al periodo denominado de arte fatimita, originario de Egipto, y caracterizado por su gran destreza en la manufactura del cristal de roca. Este mineral es una variante del cuarzo, incoloro y transparente que se caracteriza por presentar un aspecto duro y compacto y que bien podría ejercer una gran atracción por su valor estético. El diseño y tallado de las piezas se hacía por lo general siguiendo un plan abstracto y no figurativo, y la técnica consistía en una incisión profunda con un torno y de polvos de piedra como el corindón o el diamante mezclado con aceite abrasivo. Dadas las estrechas relaciones de Córdoba con las zonas cristianas que albergaban las piezas, el origen andalusí parece muy probable, porque es el modo más sencillo de explicar su procedencia, amén de que Al-Andalus era rica en yacimientos minerales.

        En cuanto al tablero, aunque desaparecido, tal como se mencionaban en los testamentos, debería de ser un material noble a juego con las piezas, probablemente de marfil o cristal. La adopción de materiales más resistentes que el cuero, la tela o la madera musulmana, fue de hecho una invención cristiano-europea de este momento y ello queda refrendado porque algunos héroes de cantares de gesta los emplean como armas.

        - El otro hecho relevante que ha pasado inadvertido por los historiadores, pero que yo juzgo de capital importancia en el desarrollo del ajedrez en nuestra área pirenaica y posterior transmisión hacia la Europa central es la figura de Gerbert d’Aurillac. Este monje francés, conocido por ser el futuro Papa Silvestre II el año 999, estuvo estudiando en su juventud en el Monasterio de Ripoll ( Gerona ) entre el 967 y 969 invitado bajo el mecenazgo del Conde Borrell II ( padre de Ermengol ). Se cree que viajó a Sevilla y Córdoba, y por lo tanto, entró en contacto con la ciencia árabe) y es casi seguro que allí conoció también … el ajedrez.. Gerbert conoció de primera mano la nobleza catalana de finales de Siglo X y en su posterior marcha a Roma hizo,  de tutor de Otón III por encargo de su padre Otón II; conociendo su gusto por la lógica y la matemática ( que como hemos dicho aprendió probablemente de los árabes en sus viajes al Al-Andalus y se llevó posteriormente a Ripoll ), parecería que fuese una persona especialmente dotada para apreciar los beneficios del juego, más aún en su papel de tutor del heredero de la corona germana. El Conde Ermengol, aunque nació cuando el monje ya había completado su instrucción en Ripoll, viajó dos veces a Roma ( el 998 y el 1001 ) para entrevistarse con el monje, a la sazón ya conocido como Papa Silvestre II ; esto es, ambos mandatarios no sólo se conocieron, sino que ! ambos sabían de la existencia del ajedrez por vías paralelas !.

        De hecho, la idea no es nueva, y ya fue planteada en 1985 por el historiador y Maestro Internacional inglés Richard Eales en su libro «  Chess : The History of the game » y en trabajo posteriores por Hillary Svoboda  ( en « The Chess Queen » ) y Betty Mayfield ( « Gerbert d'Aurillac and the March of Spain: A Convergence of Cultures “ ). En este último artículo se resalta que la intención de Gerbert en su estancia en Ripoll no fue otra que el estudio y traducción de importantes obras árabes que conservaba el Monasterio, principalmente de matemáticas, pero que, como se ha dicho, también pudo haber incorporado el uso del ajedrez en sus enseñanzas posteriores como exposición de la sofisticada educación nutrida en fuentes árabes e ibéricas ( como indico, por ejemplo, en la tutoría de Otón III ).

        Tras el testamento de Ermengol ( 1008 ó 1010 ) se conocen otros dos datados en 1045; el del clérigo Seniofred también pertenece al área del Condado de Urgel, y en él la donación "ad opera" se trasmite al convento de Sant Julià de Bar. El llamado de Ramón Levita, aunque se circunscribe al área de Badalona, tiene frecuentes menciones a Urgel; consiste en un legado intrafamiliar de juegos de ajedrez de hueso ( "exchacos de osso" ) con lo que se refrenda que las clases modestas - Levita era judío - se tenían que contentar con materiales menos nobles que los empleados por los altos dignatarios. El siguiente dato aparece en el año 1058 cuando la Condesa Ermessinda, viuda del Conde Ramón Borrell, y cuñada entonces de Ermengol I, dona de igual modo su ajedrez cristalino ( "suos exchacos cristallinos" ) al mismo monasterio de Sant Gilles al que iba dirigido la donación de Ermengol ( véase la “trayectoria” más allá de los Pirineos, Sant Gilles, cerca de Nimes, era entonces tierra de los Condados catalanes ). Con ello el albacea judío de la Condesa, Guillermus Guifredi Levita, no hace más que corroborar lo que ya se presumía, que la nobleza disponía de piezas de plata, marfil o cristal de roca, equiparable a su status.

        Un documento más importante en cuanto a su descripción es el del inventario llamado de Arsenda, del año 1068 proveniente de Áger - también en el condado de Urgel - en el que esta mujer dona a su marido, Arnau Mir de Tost, una serie de ajedreces con la orden de preservación de los mismos. Entre otras voluntades expresa que su esposo puede disponer de las piezas y los tableros libremente. Esta cláusula nos advierte de la rareza y valor que debían de tener los juegos de ajedrez de la época, lo que no es de extrañar ya que los condados estaban en frecuente lucha con los musulmanes, y o bien pudo adquirirlo en un botín de guerra, o incluso como había relaciones comerciales con el Reino andalusí, pudo conseguirlo como objeto de compra-venta de lujo. Arnau Mir de Tost es un personaje conocido y bien estudiado por la Historia ya que fue un vasallo de los señores de Urgel con los que incluso se emparentó, y de hecho fue el iniciador del Vizcondado del Bajo Urgel. Antes de peregrinar a Santiago de Compostela en el 1071, el mismo vizconde hace inventariar el legado que le dejó su esposa, y así describe: " Et tabulas argenteas cum illorum tabuler XIII partitos " - 13 pares de tableros de plata -, " III esgabs vivoril " - 3 juegos de marfil -, " et alios III parilios de cristallo " - y otros tres de cristal -.

        Paulatinamente, el juego de ajedrez fue difundiéndose por el resto de posesiones de la conocida como Marca Hispánica, y que abarcaba varios Condados. El ajedrez era considerado como un arte de vivir por los nobles, aunque, sin embargo,  también se prevenía al “vulgo” de sus efectos perniciosos; veamos lo que se comentaba en el “Usatici Barchinone” ( Usatges de Barcelona, nuevas normas cívicas, entre otras cosas ): “ Deu procurare que no hi hagi en el Castell ni taules ni escschs, perquè auestos jochs fomentan la peressa i excitan las barallas ..”.

        Una vez más en nuestro contexto, para la Historiografía ajedrecística, quedó algo olvidado el hecho de que en las excavaciones iniciadas en 1986 en una antigua Baronía próxima a La Pobla de Lillet se hubiesen encontrado un escudo de piedra del Condado, así como una pieza de ajedrez, ésta última posiblemente del Siglo XII o XIII. Recapitulemos: La baronía de Mataplana – pues de ella se trata – está situada a pocos Kms. de La Pobla,  en medio de un valle y un paisaje típico de la comarca vecina del Ripollès, en el término municipal de Gombrèn, y al parecer fue fundada por la escisión de un noble del Vizcondado de Berga ya durante el Siglo XI. No es prueba concluyente, pero ya un Siglo antes, entre el 898 hasta el 998, esta zona fue feudataria del Condado de la Cerdanya – posteriormente lo sería del Urgell – y como tal se encontró durante las excavaciones del Castillo homónimo un escudo de dicha familia, labrado en oro y sable, ( también llamado en heráldica castellana “jaquelado” o “escacado” ), y que, como se ha dicho antes, viene a demostrar la influencia del ajedrez en el Condado y en la dinastía Mataplana.

Escudo « ajedrezado » del Castillo de Mataplana expuesta en la Mostra Museogràfica Permanent  Comte Arnau del Casal de Cultura de la Vila de Gombrèn en el Ripollès

        Como se ha dicho, la Baronía de Mataplana tuvo su periodo de desarrollo entre el Siglo XI y finales del XIV, pero hay un par de acontecimientos a caballo entre dicho Siglo XI y el XIII de gran trascendencia para nosotros.

        A partir del Siglo XII, el  juego ya era objeto de especial estimación por parte de la nobleza y de todos aquellos que disfrutaban la vida cortesana. El ajedrez era considerado una de las disciplinas que se enseñaba a los jóvenes de la corte al mismo tiempo que el latín, la caza o los deportes ecuestres: y de ahí que conllevara un modelo de comportamiento de los caballeros. Por ello no es de extrañar que en la época de la corte del Barón Huguet de Mataplana ( 1174?-1213 ) se cultivase su práctica. La prueba más clarificadora de ello nos viene dada por un documento escrito. Se sabe que Huguet fue un personaje culto y refinado, protector de juglares y trovadores y que en su castillo acogió al gran Ramón Vidal de Besalú – quien probablemente le dio lecciones de occitano y del arte de trovar, ya que del mismo Barón se conservan algunos fragmentos de obras -. En su obra “So fo’l temps c’om era jais”el trovador de Besalú nos describe muy gráficamente lo que ocurría y él mismo vio en la segunda planta de la torre principal: “Unos iban y venían por la sala, por tal como es muy gentil jugaban a juegos de mesa y al ajedrez sobre tapices y cojines, verdes, rojos, de indio y azules.” (“Per la sala e say e lay, per so car mot pus gen n’estay, ac joc de taulas e d’escax per tapís e per almatracx vertz e vermelhs, indis e blaus” en su original occitano). Precisamente una pieza encontrada se halló en las ruinas de dicha torre, por lo que no sería nada descabellado pensar que fue la misma que pudo ver el propio Ramón Vidal.

        La pieza que se encontró en 1986 formaba parte de este período y pudo haber llegado allí a través del conjunto de algún juego por herencia intrafamiliar, fruto de alguna conquista contra los árabes o más probablemente de algún intercambio comercial. En el primer caso, no debemos olvidar que los Mataplana eran feudatarios del Condado de Urgel, ( que como se ha dicho, su escudo de armas ajedrezado así lo atestiguaba en el frontispicio del castillo ). En los otros dos casos, hemos de indicar que el Barón participó en la famosa batalla de Las Navas de Tolosa ( 1212 ) contra los árabes y allí  pudo conseguir tan preciado “tesoro”, o bien intercambiar algún regalo con sus vecinos del sur de la comarca del Condado, cercana a la ciudad de Lérida, que es donde estaba establecida aproximadamente la “frontera musulmana”.

Pieza de ajedrez del Castillo de Mataplana expuesta en la Mostra Museogràfica Permanent  Comte Arnau del Casal de Cultura de la Vila de Gombrèn ( Ripollès )

        Si observamos las fotografías, la pieza parece ser, como recoge el texto de la misma, efectivamente un caballo. Pero este hecho no es tan fácil de dilucidar a simple vista y para llegar a tal conclusión debemos de considerar otros ejemplares conocidos, y particularmente al igual que el estudioso francés Jean Louis Cazaux ( http://history.chess.free.fr/first-european.htm ), me inclino a pensar que más bien pudiese ser un alfil. De los dos ejemplares, uno está en el Museo del Louvre (aprox. S.IX) y el otro en el Metropolitan Museum of Art (S.XII), ambos catalogados como “arábigos”. De la comparación visual se puede establecer la diferencia; a la izquierda, y según Colleen Schafroth ( en su obra « The Art of chess », 2002 ), el caballo de estilo arábigo ( o mozárabe ), encontrado en Europa - pero sin saber dónde exactamente - con una única protuberancia representando la cabeza. Como puede observarse con respecto a esta foto, en la de la derecha el cambio significativo de la parte frontal viene caracterizada por dos protuberancias, correspondientes a la pieza « elefante » ( fil árabe ) y las antiguas reminiscencias de sus colmillos. El « fil » saltaba hasta el segundo cuadrado diagonal sin ocupar nunca el primer cuadrado. Esta segunda pieza provendría del Sur de Sicilia o de España.

        Lo único seguro es que están hechas de marfil, lo que indican su estado de “distinción”. Por último, comentar también que si bien nuestro ejemplo está rotulada como perteneciente al S.XIII (¿?), ello no tiene que ser necesariamente así, y de hecho, aunque sea un tanto románticamente, a nosotros nos gustaría situarla dentro del contexto del Conde Hug y su amigo Ramón Vidal de Besalú, esto es, a finales del Siglo anterior.

Castillo-Residencia del Barón de Mataplana

        El siguiente dato del que tenemos referencia es del siglo siguiente, cuando Melgauli o Ponç V, Conde de Ampurias ( 1313-1322 ) deposita en la tesorería de la Catedral de Girona un juego de ajedrez de valor incalculable, como prenda de sus deudas. El objeto tenía los pies de plata siendo los recuadros de jaspe y cristal, así como las piezas, y con incrustaciones de pequeñas perlas; en los ángulos aparecían cuatro leones de plata. La caja de madera que cerraba el tablero y las piezas llevaban las águilas de Sicilia, lo que indica su procedencia.

        En el archivo de la Corona de Aragón de Barcelona se guarda otro documento fechado en 1335 que habla de un ajedrez de Jaume de Eristiç y que dice: "Ordre del Rei ( Alfons IV ) al veguer de Barcelona sobre la queixa de Jaume d' Eristiç, natural de Pisa, al que viatjant en la seva nau li robaren tot el que portava els capitans barcelonins Ramón de Papiol i Francesc de Finestres, inclòs un meravellós joc d'escacs de marfil”.

        También hay una referencia al Príncipe de Viana del año 1410 donde se lee: " un taulell ab sos escachs de os, e te entorn tota la historia de Sant Jordi obrada per personatjes ".

        En un inventario de bienes del Rey Martí l' Humà del mismo año 1410 hace referencia de varias mesas-tablero y diversas colecciones de piezas confeccionadas en ébano, jaspe, marfil, cristal, nácar, etc. guarnecidas de plata y doce tableros con sus respectivos juegos. En el mismo inventario se habla de " una pedre de gaspi obrada a manera de Scach ab un cordó negre ", igualmente también constan seis libros de ajedrez, cuatro escritos en catalán y dos en francés.

        Y en 1461 también parece que de nuevo en La Pobla de Lillet conocían el ajedrez en plena Edad Media. Mírese sino hacia el final del texto ( clikar para engrandecer ), en las líneas 21 y 22, que aparece inventariado este documento del pavorde Conill.

        A partir de aquí, la bibliografía está extensamente investigada y publicada sus conclusiones. Aunque en 1283 el rey Alfonso X El Sabio ya había escrito su conocido códice - primer texto en castellano antiguo - donde se dedica una tercera parte del volumen a diferentes juegos de mesa, y el resto al ajedrez, en los países de lengua catalana y tras la invención de la imprenta en 1440 se publica el poema " Schachs d'amor " ( c. 1475 )).  Se trata de un poema alegórico cuya trascendencia viene dada por ser el primer texto conservado sobre ajedrez moderno lo que puede observarse en la partida que disputan los caballeros Castellví y Vinyoles; en ella, el Nuevo juego difiere del " viejo " en dos aspectos fundamentales: la Dama y el Alfil cambian las Reglas y privilegios medievales por sus movimientos actuales. Como el libro fue publicado en Valencia, lo verdaderamente trascendental es, según la teoría de su impulsor, ya totalmente refrendada, el conocido Ricardo Calvo, que el ajedrez moderno tuvo su origen en dicha ciudad.

        Esta idea viene además avalada por un descubrimiento posterior, como es el análisis exhaustivo del  " Llibre dels jochs partitis dels shachs ". Este texto, datado en 1495, ha tenido una azarosa historia hasta, al parecer, su desaparición definitiva a comienzos del siglo XIX. El investigador valenciano José A. Garzón le ha dedicado muchas horas de estudio y en sus pesquisas publicadas en un libro en el año 2001 y en otro posterior, concluye que el incunable tendría alrededor de 125 páginas, conteniendo 100 problemas ordenados presumiblemente en forma creciente tanto de " ajedrez viejo" como de " ajedrez a la rabiosa" - siguiendo la terminología posterior de Lucena, en la que el movimiento de la dama adquiere sus nuevas características -. Lo más llamativo de su último estudio es que, en su opinión, se ha podido rescatar la obra perdida durante ... ¡ quinientos años !, ya que al parecer su autor, Francesch Vicent, se vio obligado a huir a Italia escapando de la Inquisición, y allí ha sido encontrada una copia en la Biblioteca Malatestiana de Cesena datada en el año 1502. Lo que al parecer tampoco cabe duda es que este tratado es el origen de otros textos que hasta el momento habían manejado los investigadores erróneamente, como el caso del llamado Manuscrito de Lucena, que sería una traducción al castellano del original de Vicent escrito en valenciano, o el Libro de Damiano, quizás un pseudónimo cifrado que escondería la verdadera personalidad de Vicent. El manuscrito, escrito siete años mas tarde de la data de creación del libro, puede ser por tanto una copia que se hizo a posteriori, práctica habitual de la época, ya que era la única manera de propagar el saber: hacer copias de los manuscritos originales.

        Claro que si uno entra en la página web de la referida Biblioteca, el manuscrito de Vicent no aparece en su base de datos.... así como tampoco en su blog de noticias. Más de uno puede pensar si realmente es ese el libro que se andaba buscando, pero todas estas disquisiciones nos darían más pie a una novela detectivesca,... y esa es ya otra Historia...

Alejandro Melchor

(29 Mayo 2017)

 

 

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